Recorte histórico en el transporte público en Logroño

lunes, 9 de abril de 2012 0 comentarios

LA SUBIDA DEL 17% EN EL BILLETE Y LOS RECORTES EN EL SERVICIO SUPONEN UN RETROCESO HISTÓRICO DEL TRANSPORTE PÚBLICO EN LOGROÑO


Continuamos con el rodillo de recortes en servicios públicos que está practicando el PP y que en este caso afecta a uno de los servicios más importantes que presta el consistorio logroñés como es el transporte público en la ciudad.
Son los ciudadanos más humildes y los más comprometidos con el medio ambiente quienes a diario utilizan la red de transporte público para desplazarse a través de la ciudad. Y estas medidas, de subida del precio del billete por un lado, y de recorte del servicio, por otro, afectan directamente a una pérdida  económica importante y también a una pérdida de calidad de vida en la ciudad.
El PP en Logroño, al igual que está sucediendo con las políticas estatales y autonómicas, pretende salir de la crisis ahogando las economías del ciudadano medio y recortando servicios y prestaciones públicas esenciales para mantener el estado y una ciudad de bienestar, sin atreverse a impulsar medidas transformadoras que busquen una salida social a la crisis.


El retroceso histórico que  suponen este conjunto de medidas sobre la red de trasporte público de Logroño atenta también contra la lógica medio ambiental, ya que desincentiva la utilización del trasporte público a favor del uso contaminante y derrochador del vehículo privado.
Las líneas de actuación del Ayuntamiento deberían ser precisamente las contrarias:
Potenciación del transporte público, aumentando líneas y paradas, por ejemplo, líneas a todos los polígonos,  línea directa al hospital San Pedro en fin de semana, parada nueva en la estación de tren, etc.
Aumento de los descuentos especiales en los bonos y el billete sencillo a determinados colectivos: parados, estudiantes, jubilados y jóvenes.
Campañas de utilización del transporte público como alternativa al vehículo particular.
Apostar por vehículos híbridos en la red de autobuses que sean respetuosos con el medio ambiente.

De la moderación salarial a la desregulación laboral

viernes, 17 de febrero de 2012 0 comentarios

Tras una campaña electoral y unos primeros meses de Gobierno del Partido Popular durante los cuales bien se ha ocultado o bien se ha obviado el auténtico programa de Rajoy sobre empleo, se ha aprobado una reforma, como no, por la poco democrática y, sin embargo, muy usada, vía del Decreto – Ley. Esta reforma es ya plenamente aplicable a las relaciones entre empleadores y trabajadores y aclara finalmente las intenciones gubernamentales en materia laboral.

Un repaso telegráfico al contenido más relevante de este Decreto que modifica todas las leyes fundamentales que regulan el trabajo en nuestro país ya indica la orientación ultraliberal de las modificaciones, continuando, profundizando y agravando la senda antisocial que ya había tomado el anterior gobierno del PSOE con reformas anteriores. En primer lugar, a pesar de las declaraciones recientes de muchos dirigentes del PP, se reducen bruscamente las indemnizaciones por despido. Desaparece la indemnización de 45 días por año trabajado con límite en 42 mensualidades y todos los despidos improcedentes se indemnizarán con 33 días por año trabajado con un límite de 24 mensualidades. Pero, además, se facilita enormemente la calificación de los despidos objetivos como procedentes, especialmente por causas económicas, ya que cualquier empresa que presente 9 meses con una simple reducción de ingresos (prácticamente todas en una situación de crisis), aunque aumenten los beneficios, podrán despedir por causas objetivas de manera procedente por 20 días y un límite de 12 mensualidades. Además, se abre la puerta a posibles despidos masivos de personal laboral en las distintas administraciones.

En cuanto al marco de la contratación, que parecía que iba a ser revisado de arriba abajo reduciendo la cantidad de tipos de contrato, la reforma se limita a precarizar más aún el contrato a tiempo parcial admitiendo las horas extraordinarias, eliminar el contrato indefinido de fomento del empleo y a crear el que ya se ha empezado a llamar como “contrato Rajoy” o “contrato Mariano”. Un contrato indefinido que podrán utilizar las empresas con menos de 50 trabajadores (el 99,2% de las empresas en España) y con un increíble y disparatado periodo de prueba de 12 meses. Teniendo en cuenta que la duración media de los contratos temporales ronda los 2 meses, parece evidente que este contrato pretende sustituir la abusiva realización de contratos de duración determinada por éste, aún más precario, por el cual los trabajadores que lo sufran pasarán, con suerte, un año temiendo a que el jefe les diga “mañana no vuelvas” sin motivo, sin preaviso y sin indemnización alguna.

A pesar del reciente acuerdo entre CEOE, CEPYME, CC.OO. y UGT sobre negociación colectiva, la reforma también aborda cambios en este aspecto, dejando, a mi juicio en mal lugar a estas organizaciones y saltándose a la torera la autonomía de los agentes con respecto a este tipo de acuerdos. Se facilita la inaplicación de los convenios, o descuelgue, y se limita la llamada ultractividad, que no es otra cosa que la garantía de no retroceder en condiciones laborales por el bloqueo en la negociación de un convenio, a un máximo de 2 años. De esta forma se alcanza una de las máximas y clásicas aspiraciones de la patronal.

La flexibilidad interna se estira tanto que prácticamente cualquier empresa podrá modificar las condiciones de cuestiones tan importantes como la jornada o el salario sin negociaciones y sin control de objetividad, en cuanto a sus motivos, ni administrativo ni judicial.

Se elimina la, hasta ahora, necesaria autorización administrativa para llevar a cabo un Expediente de Regulación de Empleo, lo cual significa una auténtica barra libre para las suspensiones temporales de empleo, las reducciones de jornada o los despidos colectivos.

No hace falta ser economista ni experto laboral para advertir que las consecuencias de esta reforma serán exactamente las contrarias a las predicadas por el Gobierno. Un simple ejercicio de sentido común indica que si se abarata y facilita el despido habrá más extinciones y más paro. Que si desequilibramos tanto el mercado laboral a favor de la empresa se reducirán drásticamente las rentas salariales, agravando la crisis de demanda interna. Que si seguimos apostando por la precariedad  y los bajos costes laborales no cambiará el modelo productivo, ni mejorará la productividad, ni la innovación. Que si desprotegemos del todo al trabajador desde las normas (legales o pactadas) sólo queda el conflicto social para defender nuestros derechos.

La respuesta del capital a esta reforma ha sido una nueva bajada de la nota de España por parte de las agencias de calificación, esos cancerberos del mercado, o la apertura por parte de Bruselas de un expediente sancionador al Estado por desequilibrios laborales. Y es que deberíamos haber aprendido ya a estas alturas de la crisis que el servilismo que estamos mostrando hacia los poderes económicos globales, escenificado en la conversación del Ministro de Economía De Guindos agachando la cerviz ante un apático Olli Rehn (Comisario europeo de asuntos económicos), no sirve para que el capital afloje el puño de hierro con el cual nos atenaza.

Por otro lado, la respuesta de los dos sindicatos mayoritarios UGT y CC.OO., ha sido de  tímida oposición, anunciando el inicio de movilizaciones y campañas informativas paulatinas contra la reforma. Probablemente en este momento sea la única reacción razonable ya que es evidente que la convocatoria de una huelga puntual e inmediata, ya descontada por Gobierno y patronal, no tendría demasiados efectos. Sin embargo de la actual situación general de desmovilización y conformismo, salvo importantes contestaciones sectoriales, son directamente responsables las cúpulas de estos sindicatos que, cada vez es más obvio, debieron optar desde el inicio de la crisis por una actitud más ofensiva, menos pactista y contemplativa. Debieron optar por una situación de movilización sostenida que ahora no hay más remedio que iniciar, en vez de despreciar los rescoldos de la última huelga general de 2010 llegando a acuerdos regresivos que han debilitado más la situación de los trabajadores como el recorte de las pensiones o la recurrente y equivocada apuesta por la moderación salarial del último acuerdo sobre negociación colectiva.

Aunque sea obligados por los brutales ataques a los derechos de los trabajadores que ya tenemos encima y que vendrán, si no luchamos por evitarlo, se impone un ejercicio profundo de autocrítica en cuanto a la línea sindical de las últimas décadas (con crisis y sin ella) basada en acuerdos defensivos que han supuesto, paso a paso, reforma a reforma, retrocesos en cuanto a reparto de renta, equilibrio de poder, derechos e incluso influencia de los propios sindicatos en la antagónica balanza capital – trabajo.
 

Domingo, 19 de Febrero manifestación 12 h. Glorieta del Dr. Zubía. Logroño.

Elecciones 20N: TÚ ELIGES

domingo, 6 de noviembre de 2011 0 comentarios







IU ante el cierre de LEAR

sábado, 10 de septiembre de 2011 0 comentarios

IZQUIERDA UNIDA RECHAZA EL CIERRE DE LEAR Y EXIGE AL GOBIERNO REGIONAL QUE NIEGUE LA AUTORIZACIÓN DEL EXPEDIENTE DE CIERRE EN TODO CASO

IU considera que no existe ninguna causa legal ni económica para el cierre de lear, por lo cual tanto trabajadores, sindicatos, Gobierno Regional y el conjunto de la sociedad riojana debe movilizarse para oponerse a esta operación de deslocalización empresarial

Izquierda Unida considera que el posible cierre de la planta de LEAR en Agoncillo, supondría el golpe más duro al empleo y la economía riojana desde el cierre de Electrolux, ya que esta empresa emplea directamente a 300 trabajadores y soporta otros 200 empleos indirectos. Además su cierre podría significar la primera ficha del dominó en el importante sector de componentes del automóvil en La Rioja, en el cual trabajan en torno a 3.000 empleados.

IU afirma que la planta de Lear en el polígono del sequero tiene actualmente un volumen muy importante de trabajo y pedidos asegurados, una actividad bien diversificada en cuanto a clientes de las piezas que fabrican, un grado muy alto de productividad en comparación con otras plantas en la UE, e incluso se están realizando horas extras con habitualidad.



No existe, por lo tanto, razón alguna que pueda amparar el cierrre más allá de una mera operación de deslocalización que busca más beneficios de los que ya obtiene a costa de instalarse en países con costes laborales míseros.

La gravedad de la situación impone una gran movilización del conjunto de la sociedad riojana frente al cierre de esta empresa, desde sus principales perjudicados, sus trabajadores, hasta el Gobierno Regional que debe negarse a autorizar cualquier expediente de cierre de la empresa en estas circunstancias y decirlo públicamente cuanto antes para que la multinacional abandone sus planes.

Izquierda Unida de La Rioja se unirá a partir de ahora a todas las movilizaciones e iniciativas que planteen los trabajadores de Lear y los sindicatos para mantener sus empleos, la industria de componentes del automóvil en la región y parar los pies a las operaciones de especulación empresarial como ésta, que juegan con miles de empleos en la búsqueda del máximo beneficio con altísimos costes sociales.

Más temporalidad no es igual a más empleo

sábado, 3 de septiembre de 2011 0 comentarios


Los últimos días del pasado mes de agosto serán recordados por una nueva vuelta de tuerca más de un gobierno prácticamente en funciones en su política de recortes sociales, entregado al poder económico y los mercados e incapaz de plantear una salida a la crisis desde una perspectiva mínimamente progresista o de izquierdas. Sin embargo, el ruido generado por una nueva pinza neoliberal PP-PSOE para modificar la Constitución sin un debate previo que posibilite la participación ciudadana a través de un referéndum, está eclipsando otra importante modificación laboral que avanza aún más hacia un modelo de contratación y empleo cada vez más precario.

Resulta ciertamente lamentable que todo un Ministro de Trabajo como Valeriano Gómez, con una larga trayectoria vinculada, además, al sindicato UGT, utilice para justificar la última y nuevamente regresiva “minireforma laboral” llevada a cabo a golpe de decreto por el Gobierno del PSOE, el viejo y gastado mito del “preferimos un contrato precario a un parado”.

Lo mínimo que debería exigirse al Ministro, y a todo el Gobierno, es que no trate de justificar sus recortes sociales y reformas neoliberales insultando a la inteligencia de los trabajadores con afirmaciones simplonas e inexactas.

Está más que demostrado a estas alturas por numerosos estudios, que no existe una relación causa-efecto entre flexibilizar la contratación temporal y la reducción del paro. Si hay alguna relación directa (la realidad es más compleja) es precisamente la contraria: cuanto más alta es la tasa de temporalidad, mayor es la tasa de paro, tal y como sucede en nuestro país en comparación con otros países de la UE. Y, es precisamente en tiempos de crisis económica cuando el abuso en la temporalidad se manifiesta rápidamente en un aumento del desempleo mucho mayor que en mercados de trabajo más estables, como sucede aquí desde 2008.



La eliminación de los límites al encadenamiento de contratos temporales aprobada por decreto el pasado viernes 24 de agosto en primer lugar no tiene eficacia directa alguna en la reducción del paro, y, en segundo lugar, supone una serie de consecuencias muy negativas para la mayoría de la población (los trabajadores) y por lo tanto, para el equilibrio, ya suficientemente dañado, socio-económico y laboral en nuestra sociedad.

Tales consecuencias son:
  • Dejar sin efecto lo poco de positivo que tenía la reforma laboral pactada con los sindicatos mayoritarios en 2006. Saltándose, así, a la torera, de forma grave, el necesario respeto institucional que debería presidir el diálogo social y sus acuerdos.
  • Abandonar, de facto, si es que alguna vez existió, el cacareado cambio de modelo productivo, para seguir apostando descaradamente por competir por la vía de los costes laborales (precariedad, salarios bajos, paro elevado, reducción de derechos, más desequilibrio en el reparto de la renta, etc.).
  • Aumento de la tasa de temporalidad, precisamente en un momento en el cual había bajado varios puntos debido, paradójicamente, al único mecanismo dolorosamente eficaz en las últimas décadas para lograrlo, dado el fracaso en este sentido de los acuerdos entre Gobierno y agentes sociales, que ha sido la crisis económica y el paro desbocado.
  • Incrementar la inestabilidad laboral, deprimiendo aún más la demanda interna y frenando cualquier atisbo de recuperación económica basada en el incremento del poder adquisitivo y la estabilidad de los trabajadores.

La otra medida incluida en el Real Decreto Ley ha sido la modificación del contrato de formación, aumentando varios grados su desnaturalización y convirtiéndolo en un auténtico contrato basura para jóvenes, y no tan jóvenes (hasta 30 años), con salarios mínimos y de previsible difícil implantación, debido a su complementariedad con estudios de Formación Profesional, en una configuración que se parece al modelo dual alemán de FP, como afirma el Gobierno, lo mismo que un huevo a una castaña.

En cualquier caso, de igual forma que ha sucedido hasta ahora, la barra libre de contratos temporales, con causa o sin ella, que nuestro ordenamiento laboral y el Gobierno que debería controlar su cumplimiento permiten, seguirá impidiendo que este contrato, o el de prácticas, sean utilizados como una vía de inserción importante para los jóvenes.

La condena del contrato a tiempo parcial

jueves, 11 de agosto de 2011 0 comentarios


La reforma de la configuración normativa del contrato a tiempo parcial se ha convertido en una especie de mantra para los gobiernos neoliberales, tanto del PSOE como del PP, en nuestro país en las últimas décadas. Y es que, una reforma laboral tras otra, casi siempre se han incluido determinadas modificaciones de esta forma contractual sin lograr nunca el gran objetivo de incrementar el porcentaje de contratos a tiempo parcial firmados.

La razón de esta obsesión de nuestros gobiernos, e incluso de los agentes económicos y sociales, por aumentar los contratos a tiempo parcial reside en el diferencial porcentual de su utilización con respecto a la Unión Europea (14% en España, frente al 26% de media en la UE). De esta forma se suele concluir, de forma realmente simplista, que una buena medida para acercar las tasas de empleo entre nuestro país y la UE, sería igualar los niveles de contratos a tiempo parcial.

Siguiendo este razonamiento el Gobierno de Zapatero-Rubalcaba vuelve a proponer la enésima reforma de este contrato, insistiendo primero, en la falacia conservadora que indica que los problemas de empleo pueden resolverse desde la modificación de la normativa sobre las relaciones laborales y no, incidiendo, desde la intervención pública, en la estructura económica y social del país para crear empleo, que es lo que debería hacerse y los mercados impiden. Y, en segundo lugar, insiste en horadar los derechos de los trabajadores con medidas claramente regresivas que se acumularían a la última reforma laboral, de la negociación colectiva o de las pensiones... suma y sigue.

Básicamente la modificación propuesta supone otorgar arbitrariamente al empresario la posibilidad de disponer unilateralmente del 10% de la jornada de cada trabajador a tiempo parcial, en cuanto a si se presta o no el trabajo, qué días y en qué horarios, prácticamente sin garantías de ningún tipo.

Esto significa que cuando el trabajador firma su contrato desconoce, en un porcentaje significativo, cual va a ser su jornada laboral efectiva, cual va a ser su salario real, y cual va a ser su horario de trabajo. O, lo que es lo mismo, significa una enorme inestabilidad, precariedad e indefensión del trabajador frente al empresario. Significa también eliminar, de facto, la prohibición de realización de horas extraordinarias que el Estatuto de los Trabajadores determina para los trabajadores a tiempo parcial, con el añadido de que estas “horas extra” serán siempre pagadas a precio ordinario, y además serán obligatorias.

No es raro, por lo tanto, que los sindicatos hayan criticado rápidamente la propuesta, aunque, algunos echemos en falta más firmeza en la crítica, ya que retrocesos en derechos tan graves como los planteados ni siquiera deberían plantearse como sujetos a negociación (en el diálogo social o en la negociación colectiva).

Estamos a tiempo de frenar esta reforma que no va a mejorar la estructura del empleo y sólo serviría para llevar a cabo una curiosa forma de reparto del trabajo desde la precariedad. No en vano, el contrato a tiempo parcial se concentra en nuestro país en sectores especialmente precarios como las empleadas de hogar o la hostelería, y el salario medio por hora de estos trabajadores es un 32% inferior a los de tiempo completo (encuesta de estructura salarial. INE). Y es que en nuestro país el contrato a tiempo parcial, lejos de ser una opción para el trabajador, resulta más una auténtica condena.

¿Privatización de los San Mateos?

viernes, 8 de julio de 2011 0 comentarios

El primer Pleno ordinario de la nueva Corporación dominada por el PP supuso "más de lo mismo" en cuanto a la discución entre los dos únicos grupos políticos que tienen representación en el mismo (PP Y PSOE). Como es habitual cuando hay un relevo en alguna institución entre ambos partidos se tiran los trastos a la cabeza sobre las cuentas municipales: agujeros, ampliaciones presupuestarias, deudas impagadas, supuesta austeridad, gestiones deficientes...y tú más!.

Desde luego este primer Pleno de la Legislatura, sin representación de un 20% de los votantes logroñeses por las injustas normas electorales, da la razón plenamente a las denuncias y reivindicaciones del movimiento 15 -M: El bipartidismo del PPSOE cada vez está más lejos de los problemas e inquietudes de la ciudadanía, se dedican a gestionar lo que les deja el mercado (cada vez menos) y a alejarse cada vez más de la gente.

Sin embargo, del fondo del debate, quedó patente, por reiteración, que el nuevo Ayuntamiento del PP va a cambiar el modelo de financiación de las fiestas de San Mateo. La alcaldesa repitió frases como "vamos a hacer más con menos", "buscaremos la colaboración privada para las fiestas", etc. y ésto huele un poco a privatización de los San Mateos. La duda es cómo se va a materializar, pagando por los conciertos?, nos llenarán Logroño de publicidad en San Mateo?, Cobrarán por un Tragantúa con publicidad?, se impondrá un nuevo pañuelo institucional con publicidad?, patrocinará una bodega el pisado de la uva?.

En cierta medida es lógico. Si apuestan por privatizar prestaciones públicas tan esenciales como la sanidad, la educación, los servicios sociales, etc. porqué no privatizar también las fiestas?

 
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